Presupuestos con fecha de caducidad

El Gobierno, que es uno y trino cuando de ajustes toca hablar, presentó ayer como si de un circo se tratara los más austeros todavía Presupuestos Generales del Estado para 2013. Sin embargo, y pese a los recortes en todos los ministerios, las cuentas ayer difundidas son, me temo, la versión ‘light’ de lo que nos espera en 2013. Por cálculos electoralistas y/o por estrategia de negociación ante la troika, Rajoy se ha reservado para más adelante, para cuando firme el memorándum de un nuevo y definitivo rescate y obtenga dinero a cambio, los hachazos más sensibles: a las pensiones, al desempleo y al salario de los trabajadores.

El primero llegará en noviembre, cuando toque decidir si actualizar, como siempre se ha hecho, o no las pagas a los jubilados al incremento del nivel de vida. Dada la brutal, en un escenario de recesión, tasa de inflación alcanzada en septiembre (3,5% según el índice adelantado), la medida costaría unos 5.000 millones de euros y sería difícilmente admitida por los hombres de negro. De esta manera, los pensionistas perderían mucho más poder adquisitivo que cuando Zapatero les congeló la retribución.

La segunda iría en la línea del recorte a los subsidios aprobado este verano y seguramente contemple la reducción de la duración máxima de la prestación. Ya se sabe que en la lógica neoliberal esta medida fomenta la búsqueda, desesperada, de empleo y España es de los pocos países de la UE que mantiene 24 meses de pagos, más seis extraordinarios para aquellos con menos ingresos, a los desempleados.

La tercera, vía cotizaciones, puede que no llegue a abordarse, habida cuenta de que hasta el alumno aventajado de la troika, Portugal, la ha tenido que retirar ante la presión popular. En cualquier caso es evidente la preocupación del Gobierno por las cuentas de la Seguridad Social, desde el año pasado deficitarias, y los presupuestos para 2013 han descartado la prometida rebaja de un punto en el tramo que pagan los empresarios e incluso han tenido que recurrir a la hucha de las pensiones.

Por todo ello, estos presupuestos caducarán quizás antes de que se complete su tramitación parlamentaria, pues la petición de rescate hace meses que está fechada en octubre, un mes en el que el Estado ha de hacer frente a vencimientos de la deuda por valor de 29.000 millones de euros. Y aunque Rajoy consiga seguir ganando tiempo electoral, difícilmente nos libraremos de más recortes cuando se dé a conocer la liquidación presupuestaria del año en curso, que de ninguna manera podrá cumplir el objetivo de déficit del 6,3%, dado que la Administración central ya superó en agosto el tope anual que tenía fijado.

 

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