Solo dos de las veinte encuestas publicadas dan mayoría a CiU

(pincha sobre la imagen para ver a pantalla completa)

Agotado el plazo de publicación de encuestas (en España, porque El Periódico si podría publicar alguna más en su edición andorrana), los veinte sondeos publicados por los medios y los institutos de opinión publicos arrojan un pronóstico similar. Solo dos de ellos, y ninguno entre los publicados en la última semana de campaña, vaticinan mayoría absoluta para CiU. Casi todos coinciden en que PSC, PP y ERC quedarán prácticamente empatados y en que  ICV y Ciutadans crecerán. Y los más recientes también apuntan a la presencia en el Parlament de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), que decidió presentarse a última hora. De hecho, la previsión para ABC de DYM (la encuestadora que mejor previno el resultado de las elecciones gallegas) le da entre cuatro y siete escaños a esta nueva fuerza independentista y de izquierdas.

Si las encuestas se cumplen, la correlación de fuerzas entre los dos grandes ejes que marcan la política catalana no variará demasiado respecto a 2010. CiU y PP, las dos fuerzas de derechas, parten con una previsión de escaños similar a la que tienen actualmente. Por su parte, las fuerzas de izquierda y centroizquierda varían de peso entre sí (el PSC se desploma; SI desaperece; ERC, ICV y C’S crecen y CUP emerge) pero el sumatorio se mantiene parecido. Algo similar ocurre en la divisoria nacionalista. Parte de los escaños que pierde el PSC los recoge Ciutadans y otros tantos ICV, que no forma parte propiamente del bloque independentista. El crecimiento soberanista será, por tanto, escaso numéricamente aunque muy significativo si logra rebasar los 90 escaños, la barrera que marca los dos tercios de la Cámara.

La gran novedad de los comicios es la mutación secesionista de CiU y el descenso del PSC a la liga de partidos medianos, que por debajo del 15% de voto se disputan la segunda plaza y el testimonial adjetivo de “principal partido de la oposición”. La verdadera incógnita está en cuál de ellos se apoyará CiU para gobernar o al menos para sacar adelante sus cuentas si Mas no consigue la ansiada mayoría absoluta.

Anuncios

, , , , , , , , , , , , ,

1 comentario

La media de las encuestas deja a CiU al borde de la mayoría y a PSC y PP, empatados

Con las encuestas publicadas hoy por los dos organismos de demoscopia públicos, el estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y el catalán Centre d’Estudis d’Opinió (CEO), la media de las encuestas publicadas desde la convocatoria electoral deja a CiU a unos escaños de la mayoría absoluta y, en concreto, la media de las realizadas tras los comicios vascos y gallegos pronostica un empate entre PP y PSC, con ERC al acecho, ICV estancada como quinta fuerza y Ciutadans creciendo fuertemente.

Los sondeos ‘oficiales’ han sido notablemente divergentes entre sí. Mientras el del CIS ha venido a ratificar las estimaciones de las encuestas encargadas por los medios de comunicación, el del CEO prevé que Mas gane con holgura la mayoría absoluta y sitúa al PP como segunda fuerza parlamentaria ante un descalabro mayúsculo del PSC y una subida tímida de ERC. Al tiempo que da opciones de representación parlamentaria a la Candidatura d’Unitat Popular, que se presenta por primera vez a partir de su relevante presencia municipal y se enmarca en el independentismo más izquierdista.

La ventaja de estas encuestas frente a las de los medios, además de su mayor muestra y frecuencia de preguntas, así como la gentileza de publicar todos sus resultados, es que dan estimaciones provinciales. Y la del CEO dibuja un mapa en el que CiU es hegemónica pero el segundo, tercer, cuarto y quinto puesto es cambiante. En Barcelona el orden sería PP, PSC, ICV y ERC; en Girona y Lleida, ERC, PP, PSC e ICV y en Tarragona, PP, PSC, ERC e ICV. La ordenación de las fuerzas medianas que prevé el CIS es distinta. En Barcelona: PSC, PP, ERC e ICV. En Girona: ERC, PP, PSC e ICV. En Lleida: ERC, PSC, PP e ICV. Y en Tarragona PP y PSC empatan por delante de ERC.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

La media de encuestas deja a CiU sin mayoría absoluta y empatados a PSC, PP y ERC

Este viernes comienza oficialmente la campaña electoral en Cataluña. Por lo que esta semana conoceremos el habitual sondeo preelectoral del CIS y el fin de semana seguro que se difunden varios más en la prensa. Pero las últimas encuestas publicadas reflejan ya una cierta estabilización en los pronósticos de voto, que dejan a CiU al borde, pero por debajo, de la mayoría absoluta; a PSC, PP y ERC prácticamente empatados; a ICV más bien estancada; a Ciutadans creciendo y a ningún partido más con representación. Con margen para ligeros cambios, ese será el escenario que se dibuje el 25-N, pues la mayoría de los electores deciden su voto antes de la campaña. En concreto, en las últimas Generales, lo hizo así un 75% de los votantes, según el poselectoral del CIS (pregunta 35).

La media de las estimaciones de escaños de todas las encuestas publicadas desde que se conoció el adelanto electoral da a CiU 65 diputados, 21 al PSC, 17 al PP, 15 a ERC, 12 a ICV, 4 a C’s y 1 a SI. Pero si seleccionan solo las más recientes, realizadas después de las elecciones gallegas, y sin repetir empresa encuestadora, tal y como lo hace la web de referencia en EE.UU. Real Clear Politics, la estimación del PSC baja y se acerca a la de PP y ERC. Así, CiU mantendría los 65; PSC, 19; PP, 18; ERC, 16; ICV, 12 y C’s, 5.

En cualquier caso, es evidente que lo que verdaderamente está en juego en los comicios catalanes no es el apoyo a la independencia, que será abrumador una vez que CiU se ha pasado al bando secesionista, por más que Durán Lleida emita mensajes contradictorios destinados al votante moderado de Unió. La auténtica incógnita es si Mas consigue o no mayoría absoluta para gobernar en solitario. Para avanzar por la vía soberanista siempre va a contar con ERC, pero para aprobar los Presupuestos y continuar con los recortes seguramente lo tenga más complicado, toda vez que parece impensable que el PP mantenga su apoyo a las cuentas del Govern. Y la sociovergencia es hoy más quimérica que nunca.

USA Today

Pero esta noche la atención estará centrada en Estados Unidos. Obama tiene más probabilidades de ganar que Romney, pero si lo logra se enfrentará a, al menos, otros dos años de boicot legislativo por parte de un Cámara de Representantes mayoritariamente republicana. Y si el vencedor es Romney, lo más plausible es que tenga que lidiar también con un Senado con control demócrata. Ello descarta grandes transformaciones políticas en la principal potencia mundial, salvo en política internacional, donde el comandante en jefe tiene más libertad de acción.

, , , , , , , , , , , , ,

Deja un comentario

La media de los sondeos da ventaja a las derechas en Galicia, Euskadi y Cataluña

Este lunes es el último día hábil para publicar encuestas con intención de voto para las elecciones del próximo domingo en Galicia y Euskadi. El compendio de sondeos publicados desde el anuncio de la llamada a las urnas hasta la fecha, que he resumido en las siguientes tablas, arroja unas estimaciones medias de escaños favorables a las opciones conservadoras de ambas comunidades, si bien las mayorías en favor de los recortes están aún en juego, como expliqué en el anterior post. También en Cataluña, donde aún queda un mes para los comicios, CiU acaricia la mayoría absoluta según los últimos datos demoscópicos. Vayamos por territorios.

En Galicia, las encuestas son favorables a Feijóo, que solo en la horquillas más desfavorable de algunas de ellas perdería la mayoría absoluta. En intención de voto, ha progresado desde el poco más de 40% que le auguraba La Razón a principios de septiembre hasta el 47% que le otorga el tracking diario de La Voz. E incluso superaría el 50% de los votos de estar atinado el sondeo de El Mundo, que sin embargo puede haber sido el más inoportuno para el PP gallego, ya que puede desalentar a una parte del electorado si la victoria se da por segura. De hecho, la campaña popular se ha basado en movilizar a sus votantes (el lema ‘Si tú no vas, ellos ganan’ lo dejaba bien claro) ante la desafección generada por los recortes de Rajoy. De ahí también que el candidato apenas haya coincidido en mítines de campaña con el presidente del Gobierno, y que el Ejecutivo haya retrasado seguramente polémicas decisiones como la petición de un nuevo rescate, la no actualización de las pensiones o el destino de la quebrada CaixaGalicia para después de tan reñidos comicios.

La oposición gallega, y en particular el PSOE, ha sido incapaz de imitar lo que tan bien hizo el PP hace un año, convirtiendo los comicios locales y autonómicos en una moción de censura contra Zapatero. Así, ha promovido que se hable más de los contratos con Pemex que del respaldo a los ajustes del Gobierno central que supondría la victoria popular. Todas las encuestas coinciden en pronosticar un descenso de los socialistas, que solo podría ser compensado si el BNG resiste pese a sus escisiones y la coalición entre IU y Beiras es capaz de no desperdiciar votos en ninguna provincia. Menos opciones de obtener representación tiene Compromiso por Galicia (CxG), que se sumaría a un hipotético pentapartido, y UPyD y el partido de Mario Conde (SCD), que previsiblemente apoyarían la investidura de Feijóo si fuera necesario.

En el País Vasco la incertidumbre es menor. No hay duda alguna de que el PNV será el partido más votado y también el que más escaños obtenga, pese a que es el más perjudicado por el sistema electoral vasco, que infrarrepresenta a Bizkaia, donde mayor es su hegemonía electoral. También es conocido que los jetzales no obtendrán mayoría absoluta y necesitarán de coaliciones o apoyos puntuales para gobernar. De acuerdo a las encuestas, los números únicamente le saldrían si pactan con EHBildu o el PSE, dado que previsiblemente habrá una mayoría progresista en la cámara de Vitoria y la suma de PNV y PP no alcance la mitad más uno (38). Una aritmética importante a la hora de aprobar los presupuestos si Urkullu no llega a acuerdos estables ni con los socialistas ni con la izquierda abertzale.

Entre los minoritarios, las encuestas han rectificado sus iniciales pronósticos y ahora avalan la continuidad de UPyD e IU en el Parlamento Vasco. Aunque aún está por ver que los electores de la coalición puedan distinguir en las cabinas electorales la papeleta de su nueva marca, Ezker Anitza, de la antigua, Ezker Batua, que se presenta en confrontación con la dirección federal de IU pero con el apoyo implícito de Llamazares y su Izquierda Abierta.

En Cataluña, a medida que avanza el debate secesionista, crecen los apoyos a las fuerzas nacionalistas de uno y otro lado. Así, CiU conseguiría la mayoría absoluta según el últimos sondeo, publicado por La Vanguardia, mientras que crece ERC y se mantienen PP y Ciutadans. El gran perjudicado es el PSC, perdido en su improvisada apuesta federalista; ICV, que no se beneficia del descontento ante los recortes y el alza general de IU; así como Solidaritat, que ante el empuje soberanista de CiU y frente a la competencia de las CUP, se puede quedar fuera del Parlament. La peor noticia es la posible entrada del xenófobo Josep Anglada y su PxC. La gran incógnita estriba en si Mas no consigue mayoría absoluta, ¿con quién pactará los presupuestos ahora que ha roto con el PP?

, , , , , , , , , , , , ,

3 comentarios

El apoyo a los recortes, en juego en Galicia, Euskadi y Cataluña

Galicia, Euskadi y Cataluña, las tres nacionalidades históricas que menciona la Constitución Española celebran elecciones este mes y el que viene, y el debate mediático está centrado en el ‘cleavage’ nacional, por el que se dividen con mayores o menores matices los partidarios de la unidad del Estado y quienes contemplan posibles escisiones. Sin embargo, el resultado de este enfrentamiento ideológico no ofrece ninguna incertidumbre. Es obvio que los partidos nacionalistas van a ser, como siempre, mayoría en Cataluña y Euskadi, y minoritarios en Galicia. Por contra, la aritmética electoral está mucho menos clara en torno al otro gran tema de debate en la actualidad española: las políticas de austeridad.

Asumiendo que el PSOE, desde que está en la oposición, es contrario a los recortes del Gobierno central o al menos los intenta amortiguar en las comunidades en cuyos gobiernos participa, y que el PP no volverá a sostener parlamentariamente a CiU por su deriva soberanista, ninguno de los tres partidos mayoritarios en Galicia, Euskadi y Cataluña tiene asegurados los apoyos necesarios para aplicar los ajustes exigidos por La Moncloa y la UE.

Tal tensión es particularmente evidente en Galicia, donde la reelección de Nuñez Feijóo es planteada, por la oposición, como un plebiscito sobre las medidas adoptadas por Rajoy, o sobre el éxito en la contención del déficit, según la perspectiva del PP gallego. El retraso en las decisión sobre el rescate  contribuye a visualizar las similitudes entre estos comicios y los andaluces de marzo, donde fueron mayoría los críticos con los recortes. La media de las encuestas publicadas da una ligera ventaja a los populares respecto a la suma de las tres fuerzas de izquierdas que conseguirán representación.

La paridad izquierda-derecha también será muy relevante en Euskadi, pues si PNV y PP suman mayoría (38), podría repetirse un escenario como el de estos dos últimos años en Cataluña, en el que los nacionalistas gobiernan en solitario pero reciben de los populares abstenciones cruciales para sacar adelante las cuentas, ajustes incluidos. De lo contrario, y descartada cualquier coalición Bildu-PSOE, sería en los abertzales o en los socialistas en quienes tendrían los jeltzales que apoyarse para gobernar, con lo que el País Vasco seguiría entre las comunidades díscolas con los recortes impulsados por el Gobierno central. En este caso, casi todos los sondeos indican que en el Parlamento de Vitoria sumarán más las fuerzas progresistas que las conservadoras.

De igual forma, en las elecciones catalanas de noviembre, que sin duda alguna ganará CiU y en las que las fuerzas partidarias de celebrar un referéndum sumarán seguro más de los dos tercios del Parlament (mínimo exigido para reformar el Estatut), sí que estará en cuestión que Artur Mas obtenga la mayoría absoluta, lo que le permitiría continuar sus políticas de recorte una vez que ya no puede contar con el PP. Si no alcanza los 68 escaños quizás también pueda apoyarse en Solidaritat Catalana, una escisión de ERC sin más interés que la independencia, que no tiene garantizada la obtención de escaños. Cualquier otra fórmula (pacto CiU-ERC o CiU-PSC) implicaría la modulación de alguno o ambos de los dos ejes del Gobierno de Mas: el esquilado del Estado del Bienestar y el camino hacia la autodeterminación.

Deja un comentario

Presupuestos con fecha de caducidad

El Gobierno, que es uno y trino cuando de ajustes toca hablar, presentó ayer como si de un circo se tratara los más austeros todavía Presupuestos Generales del Estado para 2013. Sin embargo, y pese a los recortes en todos los ministerios, las cuentas ayer difundidas son, me temo, la versión ‘light’ de lo que nos espera en 2013. Por cálculos electoralistas y/o por estrategia de negociación ante la troika, Rajoy se ha reservado para más adelante, para cuando firme el memorándum de un nuevo y definitivo rescate y obtenga dinero a cambio, los hachazos más sensibles: a las pensiones, al desempleo y al salario de los trabajadores.

El primero llegará en noviembre, cuando toque decidir si actualizar, como siempre se ha hecho, o no las pagas a los jubilados al incremento del nivel de vida. Dada la brutal, en un escenario de recesión, tasa de inflación alcanzada en septiembre (3,5% según el índice adelantado), la medida costaría unos 5.000 millones de euros y sería difícilmente admitida por los hombres de negro. De esta manera, los pensionistas perderían mucho más poder adquisitivo que cuando Zapatero les congeló la retribución.

La segunda iría en la línea del recorte a los subsidios aprobado este verano y seguramente contemple la reducción de la duración máxima de la prestación. Ya se sabe que en la lógica neoliberal esta medida fomenta la búsqueda, desesperada, de empleo y España es de los pocos países de la UE que mantiene 24 meses de pagos, más seis extraordinarios para aquellos con menos ingresos, a los desempleados.

La tercera, vía cotizaciones, puede que no llegue a abordarse, habida cuenta de que hasta el alumno aventajado de la troika, Portugal, la ha tenido que retirar ante la presión popular. En cualquier caso es evidente la preocupación del Gobierno por las cuentas de la Seguridad Social, desde el año pasado deficitarias, y los presupuestos para 2013 han descartado la prometida rebaja de un punto en el tramo que pagan los empresarios e incluso han tenido que recurrir a la hucha de las pensiones.

Por todo ello, estos presupuestos caducarán quizás antes de que se complete su tramitación parlamentaria, pues la petición de rescate hace meses que está fechada en octubre, un mes en el que el Estado ha de hacer frente a vencimientos de la deuda por valor de 29.000 millones de euros. Y aunque Rajoy consiga seguir ganando tiempo electoral, difícilmente nos libraremos de más recortes cuando se dé a conocer la liquidación presupuestaria del año en curso, que de ninguna manera podrá cumplir el objetivo de déficit del 6,3%, dado que la Administración central ya superó en agosto el tope anual que tenía fijado.

 

Deja un comentario

Las migajas decidirán el reparto de la empanada gallega

Pocas veces como en las elecciones gallegas tendrán tanta influencia las minorías políticas. Con un PP que se quedará claramente por debajo del 50% de votos, que la derecha renueve mayoría absoluta en el parlamento gallego dependerá del aprovechamiento de sus votos que haga la fragmentada izquierda  y el galleguismo pero también cuántos votos no se traducen en escaños en el campo españolista y/o conservador en el que además de los populares también compiten UPyD y el SCD de Mario Conde.

La barrera electoral en Galicia, elevada por Fraga del 3% al 5%, ha venido expulsando en los últimos lustros a todos aquellos partidos que no eran PP, PSOE o BNG, pero en esta ocasión el tripartidismo se da por acabado ante la coalición de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) que han formado IU y Anova y otras tres formaciones, las mencionadas UPyD y SCD y los nacionalistas de centro izquierda de CxG, tienen algunas esperanzas de acceder al parlamento y al menos recibirán una cantidad significativa de votos.

Las cuatro circunscripciones gallegas son, por ahora, dado que Feijóo no ha tenido tiempo para modificar la ley electoral, suficientemente grandes como para generar repartos de escaños equitativos una vez superado el listón del 5% regional. Por lo que las únicas papeletas inútiles a la hora de decidir el color del gobierno serán aquellas que no sumen suficiente para convertirse en escaños. Y bien lo saben los partidos, que han decidido sobre la marcha uniones forzosas, como la de los independentistas de Anova y los federalistas de IU, que una vez asegurado -en principio- el 5%, no han querido extender la coalición a una fuerza no anticapitalista como CxG, que se ha quedado plantada en el altar. Tampoco se le escapa la importancia de la cuestión al presidente saliente, que ya ha advertido que cualquier voto que no vaya al PP fomentará un hipotético gobierno de coalición entre socialistas, nacionalistas e izquierdistas.

Así las cosas, al PP le interesa que los partidos de Mario Conde y Rosa Díez o bien fracasen estrepitosamente, o bien den la sorpresa consiguiendo escaños, porque las medias tintas (que obtengan resultados cercanos al 5% pero no obtengan representación en todas o alguna de las provincias) dificultarán muy gravemente su reelección. En la misma tesitura está la izquierda, que requiere un flojo o muy buen resultado de CxG y que la coalición AGE rasque algún diputado en todas las circunscripciones.

Y es que, pese a lo que ha llovido -y más en Galicia- desde 2009, y a pesar del gran incremento de la abstención que prevén las encuestas, la paridad entre bloques ideológicos sigue tan pareja como cuando Feijóo consiguió la mayoría absoluta con justo la mitad más uno de los escaños.

, , , , , ,

Deja un comentario